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3 de noviembre de 2011

La Guardia Civil estrecha el cerco a 
Grecia tras su huída de Alcalá Meco

Las cuevas de Perales ya han sido rastreadas una por una.


Lo G - Perales de Tajuña / Bruselas

“ESTÁ EN ALGÚN LUGAR de aquel barranco”, dice el cabo Pablo Requejo metralleta en mano en uno de los controles de carretera que la Guardia Civil ha montado en los aledaños de la localidad madrileña de Perales de Tajuña, donde Grecia fue avistada por última vez  tras no personarse en la cárcel de Alcalá Meco tras un permiso penitenciario.


“No me extrañaría nada que ahora mismo nos estuviera viendo”, dice el cabo Requejo con la mirada entornada mientras sus compañeros descargan sacos de harina de la furgoneta de la Panificadora Crespo en busca del país heleno, asediado por siete rehalas de sabuesos.

Según informa nuestro colaborador en Aranjuez Gúlliver Espronceda, se teme que la nación del Egeo pudiera estar recibiendo alimentos y vino por parte de la población local, donde lleva camino de convertirse en una leyenda urbana.

“Yo no sé dónde está pero, ¿me alegro de que se haya escapado? pues sí”, confiesa la dependienta de la droguería Los Hermanos, Ana María Jerez Moya. “En este pueblo todos somos Grecia”

Decenas de efectivos de la Guardia Civil, la Policía Nacional, el FMI, el Banco Mundial y el propio Joaquín Almunia dieron ayer una batida por el llamado Barranco el Infierno, en el término municipal de Perales, donde según fuentes de Interior la cuna de la filosofía occidental podría estar encaramada a lo alto de un chopo autocascándosela con fecunda profusión.